Statement of Faith (Spanish)
1.
Creemos que los sesenta y seis libros de las Escrituras, tanto del
Antiguo y Nuevo Testamento son inspirados (verbal y plenaria) por
Dios en todas sus partes; y por lo tanto son inerrables e
infalibles. Son la
única
regla de fe y practica
para nuestra fe y vida. 2Tim.3:16-17; 2Pe.1:21; Ap.22:18,19.
2.
Creemos que hay un solo Dios creador y verdadero que existe
eternamente en tres personas (El Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo), iguales en toda
perfección
y esencia, pero distintos en la subsistencia. 1Tim.2:5; Mt.28:19;
Jn.15:26.
3.
Creemos que Jesucristo fue engendrado por obra del Espíritu
Santo, que nació
de la virgen María
y que es cien por ciento Dios y cien por ciento hombre. Mt.1:18-25;
Jn.1:1,14; Gal.4:4;
Rom.9:5.
4. Creemos que el Señor
Jesucristo murió
por los pecados de todo ser humano, cumpliendo las Escrituras. Y que
su muerte fue un sacrificio suficiente y sustitutorio. Que su sangre
derramada es el
único
remedio para el pecado; y que todos los que creen en El por la fe,
son declarados justos. Is.53:5-6; Jn.3:16; Ro.3:23-24; 5:1,8; 6:23.
5.
Creemos en la resurrección corporal de nuestro Señor
Jesucristo, en su ascensión
a los cielos (corporal y visible), en su
ministerio actual como nuestro
Sumo Sacerdote y Mediador. Heb.1:8;
4:14-16;
1Tim.2:5.
6.
Creemos que todos los que reciben y confiesan por la fe a Jesucristo
como
único
Salvador y Señor
suficiente
experimentan el nuevo nacimiento. Y se constituyen hijos de Dios
poseyendo vida
eterna y la seguridad de ella. Jn.1:12-13; 3:3-8; 10:27-29.
7.
Creemos que el hombre fue creado a imagen (moral) de Dios, con
libertad de
decisión
y que por su desobediencia voluntaria
cayo
en
transgresión.
Por lo que ahora todo ser humano
es un
pecador constituido y por naturaleza alienado de la justicia y
santidad de Dios. Por lo tanto bajo
condenación eterna, el infierno. Gn.1:27; 3:6-24;
Ro.5:12-19; Ef.2:1-3; Ap.20:15.
8.
Creemos que el Espíritu
Santo es Dios y no así
una mera influencia, fuerza o emanación
divina. Como persona convence al mundo de pecado, regenera al
arrepentido, nos consuela en los momentos difíciles
y nos reviste de poder para dar
testimonio y servir al Señor.
Jn.14:16-17; 16:8-14; Hch.1:8;
Ro.8:9; Tit.3:5.